En el último tiempo, varios medios de prensa nos han contactado con el objeto de inquirir detalles acerca de nuestra institución, en relación con notas o reportajes que tienen a la muerte como tema central.
Invariablemente, una de las consultas realizadas dice relación con el motivo por el cual se creó nuestra Asociación y si acaso algún hecho puntual provocó o motivó esta unión de consumidores.
Es cierto que el tema no es común y puede parecer fuerte para quienes no están directamente relacionados con el tema del consumo y la participación ciudadana, por lo que nos vemos en la obligación de hacer algunas precisiones respecto de nuestro origen.
En Chile no existen cátedras mortuorias a nivel universitario; los sistemas previsionales consagran una cuota mortuoria para sus afiliados, la que permite adquirir servicios que están al final de los ofrecidos por las empresas funerarias; cada cierto tiempo aparecen denuncias sobre engaños a consumidores o apropiación de fondos; existe un tráfico de facturas para el cobro indebido de beneficios; hemos descubierto el uso de materiales reciclados en la confección de urnas…
Seguir la enumeración sería largo.
Los actores mortuorios en Chile saben que los problemas, abusos y engaños se olvidan más rápido que la pena de los familiares pues ellos deben seguir viviendo y nadie quisiera recordar tan tristes momentos.
Así fue como un grupo de profesionales (médicos, abogados, profesores, periodistas, etc) se percató que las personas más desvalidas de nuestra sociedad no tienen canales de reclamo eficaces y conocedores del tema, decidiendo crear esta agrupación cuya función es solamente proteger, informar y orientar a los consumidores.
Más aún, nos llama la atención que otras personas, que sí hayan vivido una mala experiencia, no se organizaran antes para defender sus derechos.
Por ultimo, nuestra institución no es una funeraria, no recomienda funerarias ni cementerios ni productos o elementos funerarios ni hace promociones a empresas funerarias sino que se orienta hacia las personas y, sobre todo, a los más débiles de nuestra sociedad. |